A propósito de la innecesaria y ya sobreinterpretada columna de Carolina Sanín (http://bit.ly/tPVn5N), bafleo algo de la mejor dialéctica negativa que ha dado este continente. Porque esto sí es cariño y claridad conceptual. Con ustedes ese “último ruego” de del poeta peruano Federico Barreto convertido en canción por tantos y en un bellísimo grito del corazón por la señora Lupe Victoria Yolí Raymond.
Gracias Lupe por recordarnos que la dialéctica negativa no pretende resolver las contradicciones sino dejarlas expuestas, “tal y como existen en la realidad”. En otras palabras, estamos ante la ontología de la condición falsa. Lo que uno haga con todo eso ya depende de los músicos que tenga a la mano para que acompañen con el arpa, las maracas y el cuatro.
Seguramente a es media noche en algún lugar del mundo en el que Sanín quisiera vivir. En esta Bogotá vuelta pedazos ya va a ser la 1pm.

