“Búsquele máxima lógica. Melódico, armónico”. Turururu
El bafleo de este 31 de diciembre celebra la vida y las palabras (esdrújulas todas en este caso) con esta tonada socrática que me ha acompañado en la maratón de escritura de un capítulo muy importante de la disertación. Tantas cosas no caben en 130 páginas y este capítulo habrá que escribirlo una y otra vez hasta servirlo en cántaro mágico como dice la canción.
Respeto para el señor Velandia, el denominado hijo insurrecto de Piedecuesta (Santander) y amor para esos rítmicos y maravillosos niños bumangueses. Eso sí es respetar a los niños y a sus claridades con la música. Cuadrático, triangúlico y sin ánimo tóxico.
Esto es para tí, capítulo 7 de esta disertación. Un pedazo importante de mi vida esta ahí. Muchos lazos impresionantes, seis viajes, conversaciones que me enseñaron a ser humilde frente a lo que sé, muchas fotos, horas de grabaciones, libretas de apuntes, la primera vez que oí “boxer”, lágrimas de todos los tipos, una bailada de “la pesca milagrosa” que no olvidaré, un dengue inesperado y muchos descubrimientos. En el 2012 seguiré escribiendo sobre todo eso.
“Piénselo, dígalo, gócela. Éxito máximo téngalo. Sonórico, Fantástico”. Feliz año. Turururu.

