Las primeras notas de esta canción, que suenan a mi infancia, son uno de los regalos más bonitos que nos ha hecho la música colombiana. Y, con ese “ya llegó el 20 de Enero” turururu uno entra en la situación: calor, papayera, plaza de toros construída en madera, valientes e insensatos hombres alicorados a punta de Tres Esquinas enfrentándose a inocentes bestias que hacen lo que pueden en medio de la confusión. Sí. Esa es una de las muchas formas que tiene la felicidad para algunas personas.
Según los exégetas, “el caballo no era tan piquetero como dice la canción, más bien era un animal común y corriente”. Lo que sí es cierto es que se trataba del caballo de Esteban Salcedo, un célebre hombre al que los Corraleros de Majagual tambien le dedicaron una tonada.
Hoy bafleo esta bella composición del señor Ruben Darío Salcedo pensando en mi querida Soraya que debe estar viviendo las festividades en Sincelejo. Y así como llegó, ya pasó este 20 de enero del que me voy a acordar - y a reír, por supuesto - algún día. En Chicago son las 12am y sigue nevando allá afuera.

